Hay un aspecto de la expansión escandinava que destaca (muy) por encima de aquel referido a ataques y violentos saqueos.  

Los vikingos, como ya te hemos comentado en alguna ocasión, eran un pueblo que estaba muy bien estructurado socialmente, que ensalzaba las artes y que tenía un especial apego por la narración de historias, muchas de las cuales hoy se conservan y se pueden consultar, y que  sirven de argumentario de películas o series de televisión.

Rosalind Kerven se formó como antropóloga pero terminó ejerciendo como escritora de cuentos infantiles, entre otros estilos.

En su obra Vikings Myths & Sagas: Retold From Ancient Norse Text, la afamada autora explora distintos cuentos vikingos y revela el modo en que esta cultura tenía especial apego por leyendas heroicas y cuentos populares.

A pesar del constatado analfabetismo de este pueblo, es especialmente significativa la capacidad de narrar historias fantásticas con un estilo narrativo complejo, si bien dejaban constancia tan solo a un nivel oral y con escasa constancia escrita.  

Incluso produciéndose este tipo de transmisión intergeneracional, algunos manuscritos constatan hazañas vikingas que podrían cuestionar lo que pensamos sobre hechos históricos como el descubrimiento de América.

Las sagas de Erik, por ejemplo, constatan que algunos viajeros islandeses ya exploraron tierras norteamericanas mucho antes de que lo hiciera el navegante Cristóbal Colón.

Se cuenta que en el siglo XI, estos osados viajeros, forzados por temporales marítimos, arribaron a orillas de una tierra desconocida situada en el extremo norte de Canadá que calificaron como “tierra rica y fértil”. Dicho territorio poseía abundancia de madera para construir barcos, y recursos suficientes (caza) para mantener alimentada a la población.

Se destacaba especialmente la presencia de uvas silvestres, algo que llamó la atención de los nuevos visitantes, motivo por el cual bautizaron el reciente hallazgo como Vinland.

En las sagas se relata además que quedaron fascinados y que incluso se plantearon establecerse definitivamente, asentándose en algunas primeras construcciones. Parece ser también que una de las viajeras dio a luz allí mismo al que probablemente fuera el primer niño europeo nacido en suelo estadounidense. 

El sueño americano pareció desvanecerse de forma brusca para estos viajeros al no recibir el apoyo hospitalario de los nativos locales. Numerosos y continuos altercados por la pertenencia de los territorios supusieron la rendición de los nuevos conquistadores y dieron al traste con el intento de colonización, dejando en mera anécdota el viaje expedicionario.

Por siglos se pensó que estas historias no se sustentaban históricamente, dando como válidos únicamente los relatos que afirmaban categóricamente que el descubrimiento de América estuvo en manos de una expedición española patrocinada por los Reyes Católicos.

Sin embargo, un equipo de arqueólogos noruegos se interesó por la historia de supuestos hallazgos de los viajeros islandeses, y sus indagaciones les llevaron a sorprendentes hallazgos.

Uno de ellos referido al descubrimiento, justo en la zona donde se contaba llegaron los islandeses (norte de Terranova, Canadá), de algunas casas de estilo arquitectónico claramente vikingo, además de una fragua y algunos talleres de artesanía, vestigios de lo que parecían ser los intentos de afincarse en un nuevo territorio al que consideraron propicio para sus propósitos de expansión.

Son hechos, sin duda, fascinantes y que siguen alimentando cada vez más el alto concepto que muchos tenemos de este pueblo nórdico. Hemos considerado que debíamos compartirlos contigo y esperamos que te hayan resultado tan interesantes como a nosotros.

Feliz día y salud!